Y no, no es el diseño.
Ni el logo. Ni la tipografía tan fina que tanto os gusta.
El problema es otro.
Una web está hecha para convertir.
Y tú estás mezclando churras con merinas.
Esa web habla de ti, de tu centro
De su historia. De su valores. De todo lo bueno que tenéis
Pero…
No responde a lo que le interesa a tu alumno:
“¿Esto qué hace por mí?”
Así que entra. Escanea. Se aburre.
Y se va.
Porque no has sabido mostrarle como su vida será mejor contigo
Una web que convierte:
• Habla del alumno, no del centro
• Muestra un antes y un después
• Quita dudas y fricciones
• Y empuja a tomar decisión
Una web corporativa hace justo lo contrario.
Decora. Pero no vende.
¿Más claro?
Si tu web es preciosa pero no matricula, no es una web.
Es un cuadro caro colgado en Internet.
Si quieres más:
Claro. Directo. Sin perfume corporativo.
Apúntate a la newsletter.
